El día que me hicieron reflexionar acerca de mi aula ideal, mis pensamientos y recuerdos se dirigieron directamente hacia mi colegio de primaria. Para que mi aula sea ideal, tengo en cuenta tres puntos importantísimos: la amplitud, la iluminación, y la distribución de las mesas en el aula.
En el CEIP Lola Anglada había muy buena distribución en lo que se refiere a las aulas y de todo el centro en general, el cual en mi opinión, es el adecuado para llevar un buen ambiente en las clases. Al colegio lo rodea un gran patio vallado, donde encontramos un parque al otro lado. Todas los cursos tienen una sola aula con lo cual las clases eran muy grandes y solo tenían entre 20-25 alumnos. Además, todas ellas tienen muchísima iluminación natural, punto MUY positivo para mi aula ideal. Las paredes estaban pintadas de color verde claro, cosa que crea todavía más sensación de amplitud.
Las aulas de P3, P4 y P5 y el ciclo inicial están en el piso de abajo del colegio. Teniendo en cuenta la distribución donde las mesas estaban situadas en grupos de cinco, las clases resultan ideales para el seguimiento con los profesores y para la realización de actividades en grupo e individuales. Una de las partes más positivas de estas aulas, es que al estar en el piso de abajo, cada clase tiene 3 puertas que dan acceso directo al patio, con lo cual la iluminación en especial en estos cursos es perfecta.
Las clases del ciclo medio y superior, en cambio, están situadas en el piso de arriba. En ellas también hay una buena iluminación ya que tienen cuatro ventanas. A partir de 3º de primaria, la distribución de las aulas cambia por completo: las mesas se dividían de cuatro en cuatro, en forma de línea y de cara a la pizarra.
Así pues, en lo que se refiere a la distribución de las mesas de mi aula ideal, sería igual para P3, P4 y P5 y el ciclo inicial que en mi antiguo colegio, en grupos de 5. Para el ciclo medio y superior, a la hora de enseñar preferiría que la distribución de las mesas rodeara el aula en forma de U, de esta manera nos veremos todos las caras y habrá una mejor interacción con y entre los alumnos. En cuanto a la iluminación y la amplitud, las aulas del Lola Anglada serían un buen ejemplo del aula ideal que me gustaría tener en mi futuro como educador.

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